Preparar tortitas caseras para desayunar es uno de esos pequeños lujos que transforman cualquier mañana en un momento especial. Esta receta nació como un regalo sorpresa, un plan que implicaba poner el despertador un poco antes de lo habitual y colarnos en la cocina en modo sigilo.
Involucrar a los más pequeños en la preparación puede parecer una aventura (especialmente cuando hay huevos sobre la encimera y ganas de romperlos todos de golpe), pero explicando bien los pasos y repartiendo las tareas, la misión resulta divertidísima. El resultado merece el madrugón: unas tortitas esponjosas, muy tiernas y elaboradas en apenas unos minutos.
Ingredientes
La ventaja de esta receta es que utilizaremos un vaso estándar de agua como medida principal, lo que facilita muchísimo el proceso.
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Harina: 1 vaso (preferiblemente especial para repostería)
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Leche: 1 vaso
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Azúcar: 1/4 de vaso
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Huevo: 1 unidad
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Sal: Una pizca
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Aceite: 1 cucharadita (tamaño postre) para la masa, más un poco extra para engrasar.
Preparación paso a paso
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La mezcla: En un bol amplio, ve incorporando los ingredientes exactamente en este orden, mezclando bien cada uno antes de añadir el siguiente: primero el huevo, seguido de la leche, el azúcar, la harina, la pizca de sal y, finalmente, la cucharadita de aceite.
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Calentar la sartén: Pon al fuego una sartén pequeña antiadherente a temperatura media. Añade apenas dos o tres gotas de aceite para engrasar la superficie.
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Cocinar la masa: Vierte una porción de masa en la sartén. Utilizar un cazo mediano de servir sopa es ideal para calcular la cantidad exacta por tortita.
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El momento de dar la vuelta: Sabrás que es el momento exacto para voltearlas cuando los bordes comiencen a verse dorados y aparezcan pequeñas burbujas en la superficie.
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Repetir el proceso: Continúa hasta terminar la masa. Con estas cantidades, obtendrás entre 8 y 10 unidades.
Trucos para unas tortitas de diez
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Controla el aceite: Es fundamental añadir solo dos o tres gotas de aceite en la sartén entre tortita y tortita. Si te excedes, la masa absorberá la grasa y el resultado será pesado.
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La forma perfecta: Conseguir un círculo exacto requiere práctica. El mejor método es tomar el centro de la sartén como referencia y verter la masa poco a poco, dejando que se expanda sola hacia los lados.
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Acompañamientos: Esta base neutra admite tanto dulces como salados. Para una versión golosa imbatible, sírvelas calientes coronadas con fruta fresca troceada, un hilo de chocolate fundido y un poco de nata montada.
¿Te animas a encender los fogones y preparar este desayuno de fin de semana?